Un catalizador es una sustancia que acelera una reacción química sin consumirse en el proceso. El mejor catalizador es aquel en el que cada átomo de metal cuenta: cuanto más pequeñas son las partículas, más átomos hay en la superficie y más activo es el material. Los científicos han soñado durante mucho tiempo con fijar átomos metálicos individuales sobre un soporte, pero lograrlo de manera uniforme y en grandes cantidades era difícil.
El nuevo método se asemeja al chorro de arena, solo que en lugar de arena se utiliza un flujo de iones metálicos. El soporte se bombardea con iones, que se incrustan en la superficie y quedan atrapados individualmente. Controlando la energía y la cantidad de iones, se puede lograr una distribución uniforme de átomos individuales. Así se lograron ensamblar 36 catalizadores diferentes y probarlos en funcionamiento.
Este enfoque abre el camino hacia la producción barata y masiva de catalizadores eficientes para obtener hidrógeno, purificar el aire y otros procesos importantes.
El platino es uno de los metales más caros, pero en el nuevo catalizador se necesita cientos de veces menos que en uno convencional, porque cada átomo trabaja.
La idea de controlar la materia a nivel de átomos individuales recuerda a las nanotecnologías de las novelas de ciencia ficción, donde las máquinas ensamblan materiales átomo por átomo.