Una ciudad puede estudiarse de muchas formas: uno dibuja en el mapa las calles, otro los flujos de tráfico, un tercero la densidad de población. Los mapas no coinciden, pero describen el mismo lugar. Algo parecido ocurre cuando los biólogos observan una célula con distintos instrumentos: uno muestra su forma, otro la distribución de las proteínas en su interior. Hace falta entender cómo se relacionan esos datos.
El nuevo método UnSyncOT hace precisamente eso. Toma dos conjuntos de mediciones de espacios diferentes —por ejemplo, una imagen de tejido y una lista de genes activos— y busca cómo fluye la masa entre ellos. La masa no tiene por qué conservarse: unas células mueren, otras nacen. El método permite sincronizar esos «mapas» incluso sin una correspondencia exacta entre puntos.
Las pruebas con modelos numéricos mostraron que los cálculos convergen y funcionan de manera estable. Esta herramienta será útil allí donde los datos se recogen con métodos distintos: desde la biología hasta el transporte.
El método se llama «desequilibrado» porque la masa en el sistema no tiene por qué conservarse, como en una ciudad viva donde la gente nace y muere.