Los investigadores aplicaron la reflectometría de radiofrecuencia (un método de medición rápida y sensible, similar a un radar) a nanohilos de telururo de plomo cultivados directamente sobre un sustrato de telururo de cadmio. Teóricamente, estos nanohilos pueden albergar modos cero de Majorana, estados exóticos que prometen hacer los cálculos cuánticos resistentes a interferencias. Los científicos demostraron la compatibilidad del método con estas estructuras, cuantificaron las pérdidas de energía en el sustrato y confirmaron su funcionamiento bajo el campo magnético necesario para que surjan los modos de Majorana. El resultado abre el camino al control rápido de dispositivos cuánticos basados en PbTe, acercando la era de las computadoras cuánticas topológicas.