Un bit magnético que se conmuta con un suave soplo de corriente, no con un imán potente. Así funciona el nuevo dispositivo del Instituto de Semiconductores de la Academia China de Ciencias: el imán laminar Fe3GaTe2 con canal de platino cambia de estado bajo un pulso eléctrico corto. Nada de campo magnético externo, nada de bobina voluminosa: solo corriente que corre por una película metálica.
Hasta ahora, los elementos lógicos de espín, que almacenan y procesan información en la dirección de la magnetización, se basaban en aleaciones metálicas como cobalto-hierro-boro. Estos materiales son difíciles de depositar en capas finas y su fabricación es poco compatible con los chips de silicio. Los imanes de van der Waals, cristales laminares que se pueden exfoliar como el grafito de un lápiz, prometían remediar la situación, pero ninguno funcionaba a temperatura ambiente sin campo externo. En el nuevo trabajo se demuestra por primera vez que Fe3GaTe2 con canal de platino se conmuta con corriente y conserva el estado al calentarse hasta 349 K.
Las mediciones en un dispositivo con canal de 2 µm de ancho mostraron una densidad de corriente crítica de 1,8×10⁷ A/cm² y un factor de estabilidad térmica de 50. Esto significa que el bit puede almacenar información a temperatura ambiente durante muchos años si no se toca. Además, la energía de escritura, extrapolada a un canal de tamaño industrial de 100×50 nm², es de solo 1,5 fJ por bit con un pulso de 1 ns de duración. En comparación, en dispositivos optimizados de wolframio y cobalto-hierro-boro ese valor es 40 veces mayor.
Antes se pensaba que para conmutar la magnetización sin campo externo se necesitaban gradientes de composición, capas antiferromagnéticas o cristales de baja simetría. El nuevo trabajo demuestra que basta con Fe3GaTe2 homogéneo y una geometría asimétrica del canal de platino. Esto abre el camino a chips de computación densos y energéticamente eficientes, donde la lógica y la memoria se integran en un mismo dispositivo.
El suave soplo de corriente del principio adquiere ahora un significado concreto: un pulso de una milmillonésima de segundo y una energía de un femtojulio y medio. Ese soplo es capaz de voltear un bit magnético y allanar el camino hacia chips que calculen más rápido y se calienten menos.
La energía de 1,5 fJ es comparable a la de un solo fotón de luz visible, pero es suficiente para conmutar un bit magnético.