Imagina que estás filmando con una cámara cómo los bailarines cambian de lugar en un baile muy rápido. En el dióxido de vanadio, los átomos de vanadio y oxígeno cambian su disposición al pasar de un estado aislante a uno metálico. Esta transición ocurre en billonésimas de segundo, y hasta ahora nadie había visto la ruta exacta de los átomos.
Los científicos utilizaron difracción de electrones ultrarrápida, que es como filmar con una exposición muy corta. Excitaban el cristal con un láser y luego lo atravesaban con pulsos de electrones, obteniendo imágenes desde distintos ángulos. Con esas imágenes reconstruyeron la posición de todos los átomos en cada instante. Descubrieron que los átomos se mueven casi en línea recta, y que la mitad del recorrido se completa en los primeros picosegundos.
Este conocimiento ayuda a crear interruptores rápidos y dispositivos de memoria, donde es crucial controlar con precisión el movimiento de los átomos. Ahora el método se puede aplicar a otros materiales para observar sus rutas atómicas durante las transiciones de fase.
El dióxido de vanadio pasa al estado metálico a unos 340 K, apenas por encima de la temperatura ambiente. Gracias a ello se utiliza en ventanas inteligentes que empiezan a reflejar la radiación infrarroja al calentarse.