En una cámara de gas donde normalmente se registran electrones rápidos, de pronto empezaron a circular portadores de carga lentos: iones negativos. Se mueven como porteadores pesados que no se dispersan hacia los lados, sino que avanzan en formación cerrada. Precisamente esa disciplina es la que necesitan los detectores que buscan materia oscura: cuanto menor sea el desenfoque de la traza de una partícula, con más precisión se podrá reconstruir su dirección.
Hasta ahora, para obtener iones negativos se añadían al gas de trabajo sustancias especiales: gases electronegativos. Capturaban electrones, pero al mismo tiempo reducían la ganancia de la señal y exigían precauciones, porque algunos son tóxicos o inflamables. Los autores del nuevo trabajo hicieron lo contrario. Tomaron CF4 puro, un gas que suele considerarse no electronegativo, y elevaron el campo eléctrico por encima de cierto umbral. Entonces los electrones, al acelerarse, empezaron a romper las moléculas de CF4 en fragmentos, y un electrón se adhería a uno de esos fragmentos. Así nacían iones negativos sin ningún aditivo.
Para ver estos iones, los científicos usaron fotomultiplicadores rápidos, dispositivos que convierten débiles destellos de luz en señales eléctricas. Cada ion negativo, al entrar en la zona de ganancia, generaba una avalancha de carga, y su luz se registraba como un pico individual. Contando esos picos uno por uno, se logró medir la energía de las partículas con una precisión del 7,9% en lugar del 8,9% de la señal electrónica habitual. La diferencia es pequeña, pero demuestra que el modo iónico no va a la zaga del electrónico en calidad.
Volviendo a la imagen de los porteadores: antes, para obligar a los electrones a marchar en formación, había que contratar supervisores especiales, los gases electronegativos, que frenaban y debilitaban a todo el equipo. Ahora se ha descubierto que las propias moléculas de CF4, con un campo suficientemente intenso, pueden convertir a los mensajeros rápidos en porteadores cuidadosos. Cambiar de un modo a otro es solo cuestión de tensión.
Este hallazgo abre el camino a grandes detectores de gas para la búsqueda de materia oscura y de neutrinos solares, donde es importante una resolución espacial milimétrica. El método también puede ser útil en imagen médica y en monitoreo radiológico: en todos los casos donde hace falta ver detalles finos de la traza sin aditivos gaseosos peligrosos.
Al CF4 se lo suele considerar un gas «no electronegativo», porque su afinidad electrónica es negativa (-0.7 eV). Pero cuando la energía de los electrones supera el umbral de disociación del enlace CF3-F (5.6 eV), la molécula se rompe en un fragmento neutro y un ion negativo. Así, un gas que no puede retener un electrón entero genera, sin embargo, iones negativos estables.