Un trozo de germanio del tamaño de una palma puede detectar el paso de una sola partícula de materia oscura. Pero para ello, el cristal debe ser casi perfecto: sin ruido eléctrico, con un campo interno uniforme y contactos que no produzcan chispas a alto voltaje.
En el nuevo trabajo se construyó el detector KL01. En un lado del cristal se aplicó pintura de litio y se fundió con calor, obteniendo un contacto que soporta bien el voltaje. En el otro lado se depositó una fina capa de aluminio sobre germanio amorfo. Las paredes laterales se cubrieron con el mismo germanio amorfo para evitar fugas de corriente por los bordes.
A la temperatura del nitrógeno líquido (77 K), el dispositivo dejaba pasar una corriente de solo unos pocos picoamperios, como si de un cubo lleno se escapara una gota en un año. El voltaje de agotamiento total fue de unos 1300 voltios. La resolución en energía fue de 1,57 keV para rayos gamma de 59,5 keV y de 2,57 keV para los de 662 keV. Esto significa que el detector distingue eventos con energías muy cercanas.
¿Para qué sirve esto? Para futuros detectores con ranuras anulares en el cristal. Esta forma permite fabricar cristales grandes sin perder calidad de señal. El contacto híbrido de litio y aluminio es una forma viable de fabricar estos dispositivos.
Una corriente de fuga de unos pocos picoamperios equivale aproximadamente a un electrón por cada milmillonésima de segundo, pero en el detector fluye de forma continua y se puede medir.
En la serie «Materia oscura», los protagonistas buscan partículas que apenas interactúan con la materia; para ello se necesitan detectores como el descrito aquí.