Todos llevamos dentro un reloj que nos dice cuándo dormir y cuándo estar despiertos. Las moscas Drosophila también lo tienen, y reacciona con gran sensibilidad a la comida. Estar saciado da sueño, y el hambre empuja a buscar alimento. Durante mucho tiempo los científicos no sabían cómo la comida gobernaba ese reloj. Ahora han encontrado la respuesta.
Es como un aparato de radio al que se le gira el mando del volumen, sin tocar la antena ni soldar nada. Cuando a la mosca se le da una dieta pobre, duerme menos y peor. Pero si se le devuelve una comida normal, en tan solo cuatro horas todo se restablece. Y lo hace sin que cambien los cables entre las células: lo único que cambia es la sensibilidad.
Los científicos lo comprobaron tanto en larvas como en moscas adultas. Resultó que el mecanismo es el mismo. Esto significa que la naturaleza encontró una forma sencilla y fiable de vincular el sueño con la alimentación a lo largo de toda la vida. Es posible que en las personas procesos parecidos expliquen por qué la desnutrición durante la infancia puede afectar al sueño y a la memoria para toda la vida. Por ahora es solo una hipótesis, pero marca una dirección para futuras investigaciones.
A una larva de Drosophila le bastan 4 horas con comida normal para recuperar el ritmo diario de sueño que había perdido por completo con la dieta pobre. Y aun así, los contactos sinápticos entre las neuronas del reloj y las de la vigilia no llegan a aparecer: la señal viaja «por el aire», a través del neuropéptido.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.