Dentro del hipocampo, que se encarga de la memoria, hay muchas zonas pequeñas. Estas zonas están tan estrechamente conectadas que el cambio en una casi siempre implica un cambio en las vecinas. Por eso a los científicos les cuesta entender qué zona concreta es importante para el pensamiento o para recordar.
Para comprobar si es posible siquiera encontrar la zona buscada, los investigadores tomaron datos de 638 personas. Midieron los volúmenes de 36 zonas del hipocampo y los compararon con los resultados de pruebas de memoria y atención. Al principio, ninguna zona mostró una relación clara con los resultados. Entonces los científicos añadieron a los datos un efecto artificial, como si supieran con certeza qué zona era la importante. Pero incluso en ese caso el análisis a menudo no lograba localizarla. Si el efecto era débil, la tarea se volvía casi imposible, aun con datos ideales.
También se vio que la forma de procesar los datos influye en el resultado más que los propios datos. Esto significa que distintos científicos, usando métodos distintos, pueden llegar a conclusiones distintas sobre lo mismo. Por eso la localización precisa de las zonas del hipocampo sigue siendo, por ahora, una tarea complicada.
El número de condición de la matriz del diseño fue de 1727, y el factor de inflación de la varianza mediano, de 7,3, lo que significa que la información sobre muchas zonas se duplica casi por completo en las zonas vecinas. Además, 32 de las 36 correlaciones bivariadas con el factor cognitivo eran positivas, es decir, un coeficiente negativo en el modelo multivariante habría que interpretarlo como supresión, no como relación inversa.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.