En cada célula hay un núcleo donde se guarda el ADN. El núcleo se parece a una bolsita llena de líquido, y su tamaño depende de cuántas proteínas tenga dentro. Las proteínas no pueden salir por los poros de la envoltura, así que empujan contra ella desde dentro, como el aire empuja las paredes de un globo.
Cuando el núcleo cambia de tamaño, los genes empiezan a funcionar de otra manera. Al inflarse se activan genes que normalmente están callados, y al encogerse se refuerzan los más activos. Esto ayuda a entender por qué envejecen las células y cómo se puede influir en su destino.
La concentración de macromoléculas osmóticamente activas en la célula es de solo unos 0.24–0.68 mM, cientos de veces menor que la de las moléculas pequeñas, pero basta para determinar el tamaño del núcleo.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.