Si se mira una ciudad desde arriba, se ve que las casas se agrupan en manzanas y que entre ellas se extienden las calles. En un cristal superconductor de cobre y oxígeno, los científicos notaron un patrón parecido: bloques cuadrados brillantes de 4 por 4 celdas atómicas, y entre ellos huecos oscuros de aproximadamente la misma anchura. Por esa alternancia, todo el patrón se repite cada 8 celdas, aunque los bloques en sí son la mitad de grandes.
Unos investigadores de China usaron un microscopio de efecto túnel de barrido para examinar la superficie del cristal Ca2CuO2Cl2. Le añadieron distintas cantidades de «huecos», es decir, sitios donde falta un electrón. Tanto en la muestra que conduce la corriente sin resistencia como en la que no la conduce, vieron el mismo patrón con un período de 8 celdas. Esto significa que el patrón no está relacionado con la superconductividad, sino que surge de cómo los huecos se juntan en cuadrados de 4 por 4.
Para comprobar esta idea, los científicos construyeron un modelo sencillo en el que los huecos se agrupan por sí solos en cuadrados rígidos, y lo ejecutaron en la computadora. El modelo reprodujo el patrón observado, lo que confirmó que el período de 8 celdas sale automáticamente de los bloques de 4 por 4. Antes se pensaba que el orden de ocho celdas era algo independiente e importante para la superconductividad. Ahora se ve que es solo la sombra de un orden más pequeño, igual que las calles son la sombra de las casas. Por ahora este conocimiento no tiene aplicación práctica, pero ayuda a entender cómo están hechos los materiales que pueden conducir la corriente sin pérdidas a temperaturas no muy bajas.
La periodicidad de 8a0 en los cupratos se detectó por primera vez en los halos de vórtices bajo la acción de un campo magnético, pero ahora se ha encontrado también sin campo, y además en un aislante, donde no hay superconductividad en absoluto.