La simulación precisa de ordenadores cuánticos se enfrenta a requisitos de memoria descomunales. Los científicos se las ingenian construyendo modelos aproximados que permiten desarrollar algoritmos cuánticos sin necesidad de hardware real.
Al medir las propiedades aleatorias de partículas de luz entrelazadas, científicos y artistas crean un espectáculo audiovisual cuya repetición es imposible por naturaleza.