Un pintor que retrata el océano no se conforma con un solo azul. Tiene ultramar, cerúleo, turquesa: muchos tonos. Del mismo modo, El Niño, la corriente cálida frente a Perú, no es siempre igual. A veces el agua cálida se acumula en el centro del Pacífico, a veces en el este, y de ello dependen lluvias y sequías en distintos países.
Antes, los científicos solían dividir El Niño en dos tipos: el del este y el del centro. Pero eso se queda corto. En el nuevo trabajo se ha aplicado un método que no busca estados promedio, sino los más extremos, como los colores puros en una paleta. A esos estados extremos se les llama arquetipos. Tomando mapas de temperatura del océano de 41 años, el algoritmo encontró cuatro arquetipos principales: variantes cálidas y frías, tanto en el centro como en el este.
Ahora, en lugar del simple «El Niño o La Niña», se puede hablar en términos de probabilidades: cuánto se parece el estado actual a uno u otro tipo. Esto ayuda a predecir mejor el clima y a prepararse para sus consecuencias. La paleta del océano se ha enriquecido, y el pintor puede retratar el clima con mayor precisión.
Uno de los mayores El Niño del Pacífico oriental, el de 1982–1983, fue tan inusual que inicialmente no fue detectado por los sistemas de monitoreo tradicionales, porque las anomalías cálidas aparecieron donde no se esperaba.