El viento sopla sobre el océano y el agua responde con olas y corrientes. Los científicos crearon una red neuronal que aprende este lenguaje. Antes no estaba claro si un modelo computacional podía entender las reglas del movimiento del agua, en lugar de solo repetir lo que ya había visto.
Para ponerlo a prueba, se le dieron condiciones simples: el viento sopló en una dirección y el modelo mostró cómo el agua sube desde las profundidades y enfría la superficie. Esto coincidió con lo que predice la teoría clásica. Así que la red neuronal aprendió no solo las palabras, sino también la gramática del océano.
Ahora este modelo se puede usar para pronósticos de El Niño, un fenómeno que altera el clima en todo el mundo. Esto ayudará a prepararse con anticipación para sequías e inundaciones. El viento sigue soplando y el océano ahora entiende su idioma.
El modelo tiene solo 6.6 millones de parámetros: decenas de veces menos que los grandes modelos de lenguaje, pero suficiente para simular el océano en una cuadrícula de 1°×1° con 15 niveles de profundidad. En una GPU A100, un pronóstico de 200 días toma alrededor de 7 segundos.
En la novela de Kim Stanley Robinson 'El Ministerio del Futuro', los modelos climáticos con inteligencia artificial se utilizan para predecir olas de calor catastróficas. KIST-Ocean es un paso hacia tales sistemas: una red neuronal que entiende la física del océano, no solo ajusta estadísticas.