El cerebro es una orquesta donde cada grupo de instrumentos debe entrar a tiempo. En la enfermedad de Alzheimer, los músicos pierden las notas: las conexiones entre las regiones cerebrales se enredan y la interpretación coordinada se convierte en una cacofonía. Los científicos llevan tiempo viendo estos fallos en las imágenes, pero no sabían si se podía arreglar la situación tocando una sola cuerda.
Los investigadores crearon para cada paciente un gemelo digital: un modelo informático que reproduce exactamente el patrón de conexiones alteradas en su cerebro. Al principio, el modelo detectaba la enfermedad por ese patrón, aunque peor que por la reducción del volumen cerebral. Pero a los autores les interesaba otra cosa: la dinámica se puede cambiar con estimulación, y el tejido perdido no. Cuando al paciente virtual se le "corregían" las conexiones siguiendo un patrón sano, el diagnóstico desaparecía. Eso sí, para lograrlo había que editar muchos puntos a la vez, como afinar toda la orquesta de una vez.
Entonces los científicos probaron otra vía: para cada persona calcularon la única zona que más influye en el "diagnóstico" final del modelo. Un estímulo puntual justo en esa zona eliminaba por completo los signos de la enfermedad. Además, un controlador inteligente que trabaja en tiempo real conseguía el mismo resultado con una dosis menor de estimulación, basándose solo en los datos disponibles. Las dianas ideales resultaron ser distintas en cada persona y se encontraban en la corteza, no donde la conexión está más dañada, sino donde la red responde mejor al tratamiento. Así, la batuta devuelve a la orquesta la armonía perdida.
El modelo de cada paciente era tan preciso que se podía identificar entre otros, como una huella dactilar, pero de los ritmos cerebrales.