La bobina en una RM capta la señal de radio de los átomos de hidrógeno, como una antena capta una emisora lejana. Pero la señal es débil, y si el amplificador introduce ruido, la imagen sale granulada. En campos magnéticos débiles (más baratos y compactos que los fuertes), hay pocos amplificadores de este tipo y son caros.
Los ingenieros construyeron un amplificador con transistores bipolares comunes, de esos que cuestan unos céntimos y se venden en cualquier tienda de electrónica. El circuito está diseñado para que el amplificador apenas añada ruido (menos de 1,3 decibelios) y tenga una impedancia de entrada baja: 3 ohmios. Esto es importante: las bobinas del array dejan de "gritarse" entre sí y cada una solo escucha su zona del cuerpo.
El amplificador se probó a frecuencias de 3 y 21,2 MHz y en un escáner real con un campo de 0,5 teslas. Las imágenes salieron nítidas y la señal fue fuerte. En comparación con un amplificador comercial para esas frecuencias, el casero resultó mejor en ruido y varias veces más barato.
Este enfoque abre el camino a máquinas de RM económicas para clínicas que no pueden permitirse imanes superconductores. Un campo débil no solo es más barato, sino también más seguro para pacientes con implantes.
A 0,5 teslas, la frecuencia de la señal del hidrógeno es de unos 21 MHz, cerca de la banda de onda corta donde operan las radios de aficionados.