La mosca Drosophila es un laboratorio diminuto donde cada gen se puede encender o apagar para entender cómo funciona. Uno de esos genes, EDTP, codifica una enzima que retira las marcas de fosfato de las moléculas de grasa dentro de la célula. Antes se creía que esta enzima ayudaba a las células a digerir la basura y que, sin ella, las moscas morían antes de nacer. Pero ¿qué pasa si la enzima simplemente escasea, en lugar de faltar por completo? La respuesta resultó inesperada.
Los investigadores tomaron la línea de moscas DJ694, en la que el nivel de EDTP está reducido por una inserción accidental en el gen. Estas moscas se desarrollaban con normalidad, pero vivían menos y ponían bastantes menos huevos. Además, el defecto era recesivo: una sola copia del gen normal bastaba para salvar por completo la situación. Los machos también tenían un problema: su esperma fertilizaba peor los huevos, aunque ellos se apareaban incluso más a menudo de lo habitual. Cuando los científicos devolvieron el gen EDTP funcional a esos mismos tejidos, tanto la esperanza de vida como la fertilidad se recuperaron del todo.
Lo más interesante apareció al examinar los músculos. Se sabe que EDTP participa en un proceso que la célula usa para deshacerse de las proteínas dañadas. Era lógico esperar que, con la escasez de la enzima, en los músculos se acumularan grumos de proteínas, iguales a los de ciertas enfermedades humanas. Pero las moscas DJ694 tenían músculos de aspecto sano, se movían con normalidad y los grumos no se acumulaban. En cambio, en el ojo la misma enzima sí ayudaba a reducir la cantidad de grumos. Resulta que una misma proteína funciona como herramientas distintas según el tejido: en el ojo actúa como barrendero y en los músculos como guardia de tráfico, que no se ocupa de la limpieza pero vigila otros procesos.
Este trabajo muestra que EDTP es crucial para la vida adulta de la mosca: sin él se acorta el tiempo de vida y cae la capacidad de dejar descendencia. Pero su papel en los músculos resultó no estar relacionado con la limpieza de la basura proteica, como se pensaba antes. Es posible que la enzima influya en las señales hormonales que controlan la reproducción y el envejecimiento. Si se logra averiguar qué moléculas de grasa procesa exactamente en los ovarios y en los conductos seminales, podría sugerir nuevas formas de combatir la infertilidad asociada a la edad y las enfermedades musculares. Por ahora, una cosa está clara: un mismo gen puede ser a la vez el freno y el acelerador según la célula en la que trabaje.
El homólogo humano de EDTP recibió el nombre de hJumpy por el comportamiento saltarín de las moscas con una mutación en este gen. De hecho, las moscas DJ694 muestran hiperactividad cuando se las molesta y dificultades para dejar de zumbar las alas después de posarse.
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