Una barra de cobre del tamaño de una palma se mueve lentamente a través de un campo magnético invisible creado por dos bobinas idénticas. En el centro exacto del campo, el voltímetro marca cero. Basta con desplazar la barra un poco hacia un lado para que la aguja del instrumento cobre vida: el voltaje aumenta, alcanza un pico y luego disminuye suavemente. La barra actúa como una sonda que palpa el borde de una burbuja invisible, donde el campo deja de ser uniforme.
¿Por qué cero en el centro? El campo magnético variable induce un voltaje en la barra. En el centro, las mitades superior e inferior de la barra experimentan el mismo cambio de campo, y sus señales se cancelan mutuamente. Cuando la barra se desplaza, las mitades quedan en condiciones diferentes y aparece una diferencia, es decir, un voltaje. Pero si nos alejamos demasiado, el campo más allá del borde de la bobina se dirige en sentido contrario e interfiere con la señal. Por eso la curva primero sube y luego baja.
El experimento mostró que el pico se encuentra a una distancia de aproximadamente noventa y tres centésimas del radio de la bobina desde el centro. Esto significa que la barra está casi por completo fuera del campo, pero su centro aún permanece dentro. Este conocimiento ayuda a calibrar los sensores de campo magnético: en el borde la señal es más fuerte y el instrumento se puede ajustar con mayor precisión. Una simple barra de cobre se convierte en una herramienta que hace tangible un campo invisible.
El máximo de la FEM se alcanza cuando la varilla está desplazada del centro un 93% del radio de la bobina, es decir, su centro está casi en el borde del campo y los extremos ya están fuera. En ese punto, la señal en el máximo es casi el triple que a la mitad del radio.