Una carretera no se construye derribando las casas vecinas: primero se extiende el asfalto y luego se pule el exceso, dejando una calzada lisa. Algo parecido han hecho los físicos de Heidelberg al abordar la fabricación de contactos de Josephson, unos diminutos sándwiches de superconductor y aislante por los que la corriente fluye sin resistencia. Antes, estos contactos se hacían desprendiendo la máscara protectora, como si se derribaran edificios para dejar sitio a la carretera. Era un proceso lento que dejaba bordes irregulares.
En el nuevo trabajo, la carretera no se derriba, sino que se pule. Sobre una oblea de silicio se deposita una estructura de tres capas: niobio, aluminio con óxido y de nuevo niobio. Por encima se vierte dióxido de silicio, como si fuera asfalto, y se pule hasta que asoma el electrodo superior. La presión durante el pulido es de solo 138 milibares, aproximadamente como una brisa sobre la palma de la mano, pero basta para eliminar 128 nanómetros de dióxido de silicio por minuto. Así se obtiene una superficie plana, sin bordes irregulares.
El resultado es impresionante: el rendimiento de contactos supera el 90% en la oblea. Para contactos con electrodo superior de 200 nanómetros de grosor, todas las muestras probadas resultaron de alta calidad. La corriente crítica depende linealmente del área, y la densidad de corriente crítica fue de 220±5 A/cm² para una oblea y de 549±4 A/cm² para la otra. Semejante uniformidad es poco habitual en la producción en masa.
Pulir en lugar de desprender la máscara es como alisar la carretera en vez de derribar edificios. Antes, para hacer contactos cruzados había que desprender la máscara, y en los bordes quedaban rebabas que estropeaban las propiedades. Ahora se elimina el exceso de dióxido de silicio sin tocar el contacto en sí. Esto acelera el proceso y lo hace adecuado para la integración multicapa de circuitos superconductores. El método ya puede incorporarse a la fabricación de SQUIDs y cúbits superconductores, donde se necesitan grandes conjuntos de contactos uniformes.
La carretera, pulida hasta el brillo, conduce a los ordenadores cuánticos. La uniformidad de los contactos influye directamente en la dispersión de frecuencias de los cúbits y, por tanto, en la calidad de los circuitos cuánticos. Los físicos de Heidelberg han demostrado que se pueden fabricar estos contactos de forma rápida y fiable, sin bordes irregulares. Solo queda eliminar las partículas de polvo del pulido para que la carretera sea perfecta incluso para los contactos más pequeños.
La presión durante el pulido es de solo 138 mbar, aproximadamente como una brisa en la palma de la mano, pero es suficiente para eliminar 128 nanómetros de dióxido de silicio por minuto.
En la serie 'The Expanse', las naves usan campos magnéticos superconductores para protegerse de la radiación. Los contactos Josephson son un elemento clave de los sensores de tales campos, y su producción en masa acerca la ciencia ficción a la realidad.