El trabajo va por libre: los vecinos más cercanos se dedican a fotones individuales en silicio, a redes sintéticas para fotones y a ensamblar fotones en tríos, pero nadie aborda la tarea de ajustar con precisión la longitud de onda de los emisores en nanohilos. Alrededor ya se sabe atrapar luz en trampas y exprimir fotones individuales de láminas de átomos, sin embargo, armonizar los espectros de distintos emisores para redes cuánticas sigue siendo un problema abierto. Este trabajo aporta la pieza que faltaba: una forma local de ajuste después del crecimiento, por contacto pero en esencia sin contacto.
Los nanohilos de InP con puntos cuánticos de InAs incorporados se cultivaron por epitaxia de haces moleculares mediante el mecanismo vapor–líquido–sólido. Después, los nanohilos se recubrieron con una capa amorfa de Sb₂S₃ por pulverización catódica y una capa protectora de SiO₂. Para modificar localmente la capa externa se utilizó un láser enfocado de 671 nm de longitud de onda, que irradiaba un nanohilo individual con pulsos cortos. El desplazamiento de la longitud de onda de emisión del punto cuántico se midió por microfotoluminiscencia a temperatura ambiente y criogénica.
A temperatura ambiente se observó un desplazamiento al rojo de la emisión del punto cuántico de unos 7–8 meV; a 12 K el desplazamiento alcanzaba 28 meV. El desplazamiento se acumulaba por escalones con irradiaciones repetidas y llegaba a una saturación descrita por una exponencial estirada. La difracción de rayos X mostró que, tras depositar la capa externa, en el núcleo de InP aparece una tensión compresiva de alrededor de −0.13% en ambos ejes, y la fotoluminiscencia de un conjunto de nanohilos sin puntos cuánticos demostró la relajación de esa tensión bajo la acción de la luz. Experimentos de control en películas de Sb₂S₃ descartaron la cristalización como causa del efecto: a 671 nm solo se absorbe el 4% de la potencia, mientras que para cristalizar se requiere un calentamiento que no se alcanza.
A diferencia de trabajos vecinos, donde el ajuste se lograba con campo eléctrico, temperatura o deposición de gas, aquí se demuestra por primera vez la relajación fotoinducida de tensiones en una capa amorfa de Sb₂S₃ para puntos cuánticos en nanohilos. El método no requiere contacto, es local y funciona a temperaturas criogénicas, lo que lo hace apto para integrarse en chips cuántico-fotónicos. No empeora el ancho de línea de emisión, sino que solo desplaza todo el espectro, conservando la calidad de los fotones individuales.
El tema puede avanzar hacia un control preciso de la magnitud del desplazamiento mediante la dosis de irradiación y la geometría de la capa externa. Es posible crear un conjunto de nanohilos con longitudes de onda ajustadas individualmente para estados entrelazados. También resulta interesante estudiar la reversibilidad del efecto y su estabilidad en el tiempo, así como aplicar el enfoque a otros materiales de recubrimiento y tipos de puntos cuánticos.
Los resultados influirán en el desarrollo de fuentes escalables de fotones individuales y entrelazados para comunicaciones y computación cuánticas. El método puede integrarse en los procesos tecnológicos existentes de fabricación de circuitos fotónicos integrados.
El siguiente paso será comprobar la reversibilidad del ajuste y su estabilidad a largo plazo, así como demostrar la armonización de longitudes de onda de varios emisores en un mismo chip. Se planea estudiar la influencia del grosor de la capa externa y de la potencia del láser en la dinámica del desplazamiento.
El trabajo se relaciona directamente con el problema de la falta de homogeneidad espectral de los puntos cuánticos epitaxiales, que limita la creación de redes cuánticas multinodo. También aborda la cuestión de controlar las tensiones mecánicas en nanoestructuras sin degradar sus propiedades ópticas.
Un desplazamiento de 28 meV a 12 K corresponde a un cambio de longitud de onda de aproximadamente 30 nm en la banda O de telecomunicaciones, comparable con el ancho de todo un canal DWDM.
En la serie «The Expanse», el entrelazamiento cuántico se usa para comunicarse al instante a través del sistema solar. Ajustar longitudes de onda idénticas de los emisores, como las que se describen aquí, es necesario para crear esos canales de comunicación.