En una mina profunda hay un tanque lleno de xenón líquido. El tanque atrapa impactos poco frecuentes: partículas del espacio entran en él, chocan contra los núcleos de xenón y estos salen despedidos. Un día, el detector registró un empujón fuerte, como si alguien hubiera golpeado una campana grande.
Los científicos se preguntaron: ¿podría ser un neutrino? Los neutrinos son partículas diminutas que atraviesan cualquier cosa, pero que a veces rozan un núcleo entero. Para producir un solo empujón fuerte, el neutrino habría tenido que acertar de lleno en un único núcleo. Pero el neutrino no sabe golpear con precisión: si golpea con fuerza, también roza sin falta muchos otros núcleos con menos energía.
Queda el enigma: ¿quién golpeó la campana? Quizá fuera una partícula de materia oscura, capaz de dar en el blanco con precisión. Por ahora nadie lo sabe. El detector sigue escuchando.
Para obtener un solo evento de agujeros negros primordiales haría falta una fracción de ellos en la materia oscura de f_PBH≥95, lo que significa que tendría que haber más agujeros negros que toda la materia oscura del universo. Eso es físicamente imposible.