Por qué las grietas en el barro se parecen a un panal ✎

Original: "A Phase-Field Study of Desiccation Crack Pattern Maturation under Drying-Wetting Cycles"
arXiv:2609.11048v1 · 2026-09-10 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 1 min
Si mojas y secas el barro varias veces, las grietas se reordenan en ángulos de 120 grados.

Un charco de barro se seca al sol y se cubre de grietas. Al principio, las grietas se cruzan casi en ángulo recto, como las calles de una ciudad. Pero si vuelves a mojar el barro y lo dejas secar, el dibujo cambia: las grietas empiezan a encontrarse de tres en tres, con ángulos de 120 grados, como un panal de abejas.

Científicos de la Universidad de Osaka construyeron un modelo informático para entender por qué sucede esto. En el modelo, el barro es una capa fina que se contrae al secarse. Las grietas son los puntos donde la capa queda debilitada. Después de humedecerla, las grietas se «curan», pero dejan cicatrices: zonas que ya no son tan resistentes.

Resultó que las grietas cambian de ángulo no porque el material se vuelva más resistente o más frágil, sino porque tienden a acortarse.

Las grietas se parecen a los ríos, que con cada crecida enderezan su cauce. El río elige el camino corto, no el sinuoso. Con las grietas pasa lo mismo: un encuentro en ángulo de 120 grados da una longitud total menor que un encuentro en ángulo recto. Por eso, tras varios ciclos de secado y humedecido, las grietas se reordenan en una forma más ventajosa.

Este conocimiento ayuda a predecir cómo se agrietarán los suelos y las superficies que se secan. Por ejemplo, en la agricultura es importante saber cuándo se agrietará la tierra después del riego, y en la construcción, cuánto durará una superficie que se moja y se seca una y otra vez.

En experimentos con pasta de café, las grietas se alinean a 120 grados tras varios ciclos de humectación y secado, igual que los panales de las abejas. Es el ángulo en el que tres grietas pueden encontrarse sin generar un exceso de tensión.