El océano Pacífico es una vasta red de terminaciones nerviosas que avisa de un ataque de la enfermedad con un año de antelación. El Niño es la fase cálida de la oscilación de la temperatura en el Pacífico. Cuando llega, todo el planeta se calienta. En 2023-2024, El Niño elevó la temperatura hasta un récord. Ahora, dos métodos independientes, como dos médicos, observan los síntomas y dicen: en 2025 no habrá ataque.
El primer método examina cómo se relacionan las temperaturas en distintos puntos del océano. Si las conexiones se vuelven fuertes, es como si los nervios comenzaran a excitarse antes de un ataque. En 2024, las conexiones se mantuvieron débiles. El segundo método mide cuán caóticos son los cambios de temperatura. Antes de El Niño, el caos suele aumentar, pero ahora es bajo. Ambos métodos dan una probabilidad de alrededor del 91% de que El Niño no comience en 2025.
Esto significa que el año probablemente será neutral y que la temperatura global bajará ligeramente después del récord de 2024. Para agricultores, gestores de energía y quienes administran el agua, esta es una buena noticia: pueden planificar el año con más tranquilidad.
Desde 1981, la versión estricta del algoritmo de redes ha dado 9 avisos de El Niño, y los 9 resultaron correctos. Ninguna falsa alarma.