El océano Pacífico es una gigantesca red de terminaciones nerviosas que avisa de un ataque de la enfermedad un año antes de que ocurra. En 2023-2024, El Niño, la fase cálida de la oscilación climática del Pacífico, elevó la temperatura global a alturas récord. Ahora, dos métodos independientes, como dos médicos que observan los mismos síntomas, coinciden en su diagnóstico: no habrá un nuevo ataque en 2025.
El primer método construye una red climática con 14 nodos en el Pacífico ecuatorial central y oriental y 193 nodos fuera de esa región. Los nodos se conectan si las anomalías de temperatura del aire en superficie están fuertemente correlacionadas. La fuerza media de los enlaces S(t) aumenta durante el año previo al inicio de El Niño y disminuye cuando este comienza. El umbral de activación Θ se fija con el período de entrenamiento de 1950 a 1980. En 2024, la fuerza media de los enlaces se mantuvo claramente por debajo del umbral.
El segundo método calcula la entropía sistémica de muestreo (SysSampEn) en 22 nodos de la región Niño3.4 con una resolución de 5°×5°. La SysSampEn mide la complejidad de las anomalías de temperatura: un valor bajo indica orden, uno alto, desorden. Un año antes de El Niño, la SysSampEn suele ser alta, mientras que antes de un año neutro es baja. En 2024, el valor de SysSampEn fue de 0,79, con un umbral de 1,31.
Ambos métodos ofrecen un pronóstico consistente: ausencia de El Niño en 2025, con una probabilidad del 91,2% según la red climática y del 91,7% según la SysSampEn. Con datos históricos desde 1981, el método de red en su versión estricta ha dado 9 avisos correctos de un total de 9, y los pronósticos de ausencia de El Niño han sido acertados en 31 de 34 casos. La combinación con la regresión logística basada en el índice ONI arroja una probabilidad del 69,6% de fase neutra y del 21,8% de La Niña para la temporada noviembre-enero 2025/26. Esto es notablemente superior a la probabilidad de resultado neutro que ofrece el pronóstico oficial del NOAA CPC (44% para agosto-octubre de 2025).
Así, la red de conexiones nerviosas del Pacífico vuelve a demostrar su fuerza. No solo avisa de la llegada de un ataque, sino que da tiempo para prepararse. Para la agricultura, la energía y la gestión de los recursos hídricos, esto significa poder planificar el año sin ansiedad añadida. Y si el pronóstico se confirma, la temperatura global, tras el récord de 2024, probablemente retroceda un poco.
Desde 1981, la versión estricta del algoritmo de red ha dado 9 avisos de El Niño, y los 9 fueron correctos. Ninguna falsa alarma.