El termómetro se disparó: calor y lluvias en Jalisco en 2024 ✛

Original: "Estado del clima en Jalisco: temporada de lluvias y comportamiento extremo de la temperatura en 2024"
arXiv:2507.11335 · 2025-07-15 · CC BY 4.0 · 3 min
La temporada de lluvias en el estado mexicano de Jalisco comenzó más tarde, terminó antes y el mercurio alcanzó una marca récord en la historia de las observaciones.

En mayo de 2024, los termómetros en Jalisco parecían haber perdido la cabeza: en una de las estaciones, el 10 de mayo se registraron 38,4 °C, casi repitiendo el máximo histórico de 1994. Hacía tanto calor que incluso las plantas de agave, acostumbradas al bochorno, ralentizaban su crecimiento. Y las lluvias, que suelen llegar en junio, se hacían esperar, haciendo que los agricultores miraran al cielo con nerviosismo.

La temporada de lluvias de este año se comportó como un invitado que llega tarde y se va temprano. Las precipitaciones constantes no se establecieron hasta después del 20 de julio, y ya desde mediados de septiembre comenzó un descenso brusco. En el centro y sur del estado cayeron entre 150 y 200 mm más de lo habitual, mientras que la franja costera y las fronteras con los estados vecinos recibieron entre 80 y 200 mm menos. Este desequilibrio se asemeja a una manta que se estira hacia un lado de la cama, dejando el otro descubierto.

La temperatura media de mayo a octubre superó la norma climática en 2,3 °C, batiendo el récord de 2023 de 2,1 °C. Mayo de 2024 fue el más cálido al menos desde 1970: en el este y en la región de Altos, las desviaciones alcanzaron los 4 °C.

Para entender por qué ocurrió esto, los científicos se asomaron a la cocina atmosférica. En mayo y junio, sobre México dominó un anticiclón, una zona de alta presión con cielo despejado. Funcionó como una tapa sobre una olla: suprimió la convección, impidiendo que las nubes se elevaran y descargaran lluvia, y al mismo tiempo intensificó el calentamiento de la superficie. La tierra se calentaba como una sartén a fuego lento.

Pero el calor y el desplazamiento de las lluvias no son solo un capricho de la naturaleza. Golpean el punto más sensible de Jalisco: la agricultura. El maíz, base de la dieta local, necesita humedad en fases muy específicas de su crecimiento. El agave azul, del que se hace el tequila, aunque sabe ahorrar agua gracias a un tipo especial de fotosíntesis, sufre con las noches cálidas: estas dificultan la acumulación de azúcares, reduciendo la calidad de la materia prima. Los agricultores se ven obligados a cambiar las fechas de siembra y, a veces, incluso a renunciar a parte de la cosecha.

Ahora el termómetro en Jalisco no solo muestra la temperatura, se ha convertido en un indicador de cambios. El récord de 2024 no es una casualidad, sino un eslabón en la cadena del calentamiento que ya está alterando el ritmo habitual de la vida en la región. Y si antes las lluvias llegaban como por reloj, ahora parecen un invitado caprichoso con el que cada vez es más difícil llegar a un acuerdo.

El agave azul, del que se elabora el tequila, utiliza un tipo especial de fotosíntesis (CAM) que le permite ahorrar agua. Pero incluso estas plantas tan resistentes sufren con el calor: las noches cálidas dificultan la acumulación de azúcares, reduciendo la calidad de la materia prima.

Conceptos
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