Cuando el tumor afecta a todo el cerebro, los médicos lo irradian por completo. Es un método fiable, pero ajustar la irradiación es un trabajo minucioso: hay que elegir los parámetros para que el tumor reciba la dosis adecuada y los ojos y los cristalinos sufran lo menos posible. Normalmente, un especialista tarda unos 15 minutos ajustando manualmente los parámetros en el programa.
Ahora este proceso se ha acelerado. Los investigadores entrenaron una red neuronal con 55 casos reales: la red observaba la forma del tumor y la ubicación de los órganos sensibles, y predecía los parámetros óptimos. Luego, el programa construía el plan de irradiación. Si al médico algo no le convencía, podía decirlo simplemente al micrófono: el asistente de voz, basado en un gran modelo de lenguaje, entendía la observación y recalculaba el plan. En la prueba con 15 casos nuevos, 14 planes generados por la red neuronal se consideraron clínicamente aceptables. Las dosis para ojos y cristalinos no diferían de las de los planes hechos por humanos. Y todo el proceso tomaba unos 7 minutos en lugar de 15, y con un solo clic de ratón.
Este enfoque ahorra tiempo a los oncólogos y reduce la dependencia de la experiencia personal. En el futuro, sistemas similares podrían ayudar en hospitales donde no hay especialistas dedicados a la planificación de la irradiación.
La red neuronal ajusta los parámetros más rápido de lo que hierve una tetera: menos de un minuto, mientras que a una persona le toma unos 15 minutos.