En un superconductor, los electrones se mueven en pares, como parejas de baile. Normalmente, a través de un contacto entre dos superconductores pasa un par a la vez. Pero si se añade un tercer contacto, el baile se complica: dos pares pueden moverse juntos, formando un cuarteto. Es precisamente esta resonancia cuádruple la que se observó por primera vez en una unión de grafeno con tres terminales.
Los científicos midieron cómo cambia la corriente al variar las fases en los contactos. La fase es la posición de la onda del electrón, como la fase de la Luna. Cuando dos fases coincidían de manera especial, aparecían caídas abruptas en el espectro. Estas caídas se movían a lo largo de trayectorias cerradas alrededor de un toro, una rosquilla formada por las dos fases. Este enrollamiento indica una naturaleza topológica: los cuartetos de pares se comportan como un nudo que no se puede desatar sin romperlo.
Este descubrimiento muestra que los dispositivos superconductores de múltiples contactos pueden crear estados imposibles en los ordinarios de dos contactos. En el futuro, estos sistemas podrían ayudar a diseñar nuevos materiales cuánticos y, quizás, cúbits topológicos para computadoras cuánticas.
La resonancia cuádruple es como si cuatro personas se tomaran de las manos y giraran, y su baile conjunto solo pudiera verse con una música (fase) determinada.
En la serie 'The Expanse', los materiales superconductores permiten que las naves soporten enormes aceleraciones: las uniones de múltiples contactos podrían ser un paso hacia tales tecnologías.