
El camino de una partícula a través del espacio y el tiempo, tal como se define en la mecánica clásica.En mecánica clásica, una trayectoria es el camino preciso que una partícula recorre en el espacio en función del tiempo, determinado por su posición inicial, velocidad y las fuerzas que actúan sobre ella. Es un concepto central en la física, que vincula causa y efecto: dado un conocimiento completo de un sistema, toda su trayectoria futura es predecible. Sin embargo, en mecánica cuántica, la noción de una trayectoria definida se desvanece, reemplazada por probabilidades de encontrar una partícula en diferentes lugares.
El concepto formal de trayectoria fue desarrollado por Isaac Newton en el siglo XVII, basándose en los trabajos de Galileo sobre el movimiento de proyectiles. La descripción matemática fue generalizada más tarde por Lagrange y Hamilton.
Las trayectorias se calculan usando las leyes del movimiento de Newton, que relacionan la fuerza con la aceleración. Para casos simples, el camino es una curva suave (como una parábola para un proyectil). En sistemas caóticos, pequeñas diferencias en las condiciones iniciales conducen a trayectorias que divergen exponencialmente, haciendo imposible la predicción a largo plazo aunque las leyes subyacentes sean deterministas.
Los cálculos de trayectorias son esenciales para lanzar satélites, guiar misiles y predecir las rutas de cuerpos celestes o partículas en aceleradores.
En el experimento de la doble rendija, los electrones no siguen una única trayectoria, sino que parecen interferir consigo mismos, como si tomaran todos los caminos posibles simultáneamente.















