La quimioterapia convencional afecta a todo el organismo, como un bombardeo de alfombra: sufren tanto las células cancerosas como las sanas. Los científicos buscan un arma más precisa: moléculas que brillan cuando se insertan en el ADN de una célula cancerosa, delatando así su ubicación. Estas sondas luminosas podrían ayudar a los médicos a encontrar tumores en etapas tempranas e incluso destruirlos de forma selectiva, sin dañar los tejidos vecinos.
Para crear una sonda de este tipo, es necesario saber de antemano de qué color emitirá luz. Esto se puede calcular con una computadora, pero los cálculos son complejos y costosos. En el nuevo trabajo, los científicos tomaron una molécula concreta: un complejo de platino que puede insertarse entre los peldaños del ADN, como un marcapáginas entre las páginas de un libro. Compararon diferentes métodos de cálculo y determinaron cuáles dan el color de emisión más preciso con un costo de tiempo razonable.
La conclusión principal: para la selección rápida de moléculas, es mejor usar un método simplificado, pero no el más burdo, que se equivoca aproximadamente igual que los más costosos. Esto permite probar muchas variantes en un tiempo razonable y no perder de vista sondas prometedoras. Al final, los médicos dispondrán de herramientas más seguras y precisas para combatir el cáncer.
Algunos complejos de platino brillan más cuando entran en el ADN, porque allí les resulta más difícil perder energía en vibraciones inútiles.