Los neutrinos son partículas fantasma. Atraviesan la Tierra casi sin notarla. Para atrapar al menos uno, se construyen detectores enormes. En el experimento NOvA, uno de estos detectores está ubicado en Minnesota. A lo largo de los años, ha acumulado alrededor de un millón de interacciones de antineutrinos muónicos. Es como atrapar un millón de granos de arena que vuelan a través de un colador del tamaño de una casa.
Los científicos midieron tres características de cada colisión: la energía de la partícula emitida, el ángulo de dispersión y la energía disponible para la reacción. Este triple análisis permite separar diferentes tipos de interacciones. Antes se mezclaban en una sola señal, como voces en un coro. Ahora cada voz se escucha por separado.
La comparación con los modelos teóricos reveló discrepancias. Estas dependen de la energía y del ángulo. Esto significa que los modelos necesitan ser refinados. Los nuevos datos se convertirán en un punto de referencia para futuros experimentos con neutrinos.
Los neutrinos interactúan tan débilmente con la materia que una placa de plomo de un año luz de espesor detendría solo a la mitad de ellos.
En la novela 'Solaris' de Stanisław Lem, los neutrinos se mencionan como partículas esquivas que son difíciles de detectar.