Muy por debajo de nuestros pies, en el espesor del planeta, tiene lugar una lenta desintegración de elementos radiactivos. En ese proceso nacen partículas diminutas: los geoneutrinos. Atraviesan la corteza terrestre, el manto y el núcleo casi sin interactuar con nada. Pero si se logran atrapar aunque sea unas pocas de estas partículas, se puede saber de qué está hecho exactamente el interior de la Tierra: cuánto potasio, uranio o torio hay. Es como escuchar un susurro que viene de las profundidades.
Los detectores convencionales capturan geoneutrinos, pero no saben de dónde vienen. El nuevo enfoque utiliza un líquido que, al ser alcanzado por una partícula, emite un débil destello de luz. La forma de ese destello permite reconstruir la dirección de vuelo de la partícula. Así, el detector se convierte en una especie de cámara que mira hacia el interior de la Tierra. El principal obstáculo son los neutrinos solares, que son miles de veces más numerosos. Se descartan rechazando los eventos que provienen de la dirección del Sol.
Si se quisiera construir un mapa — entender cómo se distribuyen las fuentes de calor dentro de la Tierra — se necesitaría aún más paciencia. Para distinguir un brillo uniforme de las profundidades de un patrón irregular, se requieren más de 27 000 toneladas-año. Pero precisamente ese mapa nos dirá cómo se ha ido enfriando el planeta durante miles de millones de años y por qué sigue caliente.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.00808
Geoneutrinos, the electron (anti)neutrinos generated in decays or decay chains of radioactive elements within the Earth, primarily K-40, U-238, and Th-232, serve as a unique probe of the Earth's inner chemical composition. A directional geoneutrino detection method with a Cherenkov liquid scintillator is investigated in this work. Neutrino-electron elastic scattering in the Cherenkov scintillator is employed to detect geoneutrinos. The direction reconstruction resolution for neutrinos is studied. The radioactive and solar neutrino backgrounds are taken into account. The intrinsic neutrino background from the Sun is suppressed with an optimized solar angle cut. The required exposure to reach a 3 sigma sensitivity to discover geoneutrinos in a potassium-dominated energy region is 6.9 kiloton-years. The potential to image Earth's large-scale structures using directional geoneutrino information is also studied. The required exposure to reject a uniform terrestrial angle distribution of geoneutrinos at the 3 sigma level exceeds 27 kiloton-years.
Los geoneutrinos nacen principalmente de la desintegración del potasio-40, el uranio-238 y el torio-232 — esos mismos elementos que calientan nuestro planeta desde dentro desde hace 4,5 mil millones de años.
En la novela de Arthur C. Clarke 'Cita con Rama', una nave alienígena se estudia desde dentro; aquí, la humanidad aprende a 'radiografiar' su propio planeta sin abrirlo.