Cada 1151 años, siete planetas del sistema solar —de Mercurio a Neptuno— se encuentran casi en los mismos puntos de sus órbitas. La dispersión de sus posiciones es menor de un grado, como si el mecanismo celeste se ajustara siempre de la misma manera. Este ritmo se descubrió comparando las posiciones de los planetas durante 2600 años mediante tablas precisas del movimiento de los cuerpos celestes.
Pero uno de los participantes se sale del paso común. Urano se retrasa un tercio de su órbita, mientras que su vecino Neptuno solo se desvía cinco grados. Esta diferencia entre los dos gigantes de hielo parece una cicatriz de una antigua catástrofe: quizás, en la juventud del sistema solar, un cuerpo masivo chocó contra Urano y lo sacó de su ritmo.
Si no fuera por ese impacto, los ocho planetas podrían marchar en formación. Ahora, en el coro planetario, siete voces suenan al unísono y una desafina, recordándonos la turbulenta juventud de nuestro sistema.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.03049
We report the empirical detection of a multi-planet quasi-commensurability in the Solar System and identify an anomalous exclusion that may bear on the dynamical history of Uranus. An exhaustive search identifies T* = 420,403 days (approx. 1,151 years) as the global minimum of a series-comparison similarity metric applied to daily heliocentric ecliptic longitudes of seven planets -- Mercury, Venus, Earth, Mars, Jupiter, Saturn, and Neptune -- computed from the DE441 ephemeris over +/-1,300 years. At this interval, the mean simultaneous angular displacement of all seven planets is 13.4 degrees, with a standard deviation of 0.65 degrees sustained over a century-long window and stable across 1,200 years of reference epochs. T* ranks first among all 2,600 candidates, with a gap of 1.09 degrees to the second best. No sub-multiple produces a comparable result. Seven of the eight planets participate in the synchronism. The sole exception is Uranus, whose sidereal residue at T* is -108.3 degrees -- nearly one-third of a full orbit -- while Neptune's residue is only -5.2 degrees, one of the smallest among all seven planets after Earth's. This sharp asymmetry between the two ice giants constitutes an independent empirical signature consistent with the hypothesis that Uranus's orbital period was substantially modified by a catastrophic early impact. The interval 1,151 years was identified by Babylonian astronomers as the Venus return period (de Jong 2019); the present work shows it is simultaneously optimal for six additional planets. Source code and data are publicly available.
El período de 1151 años era conocido por los astrónomos babilonios como el tiempo de retorno de Venus al mismo lugar del cielo, mucho antes del descubrimiento de Urano y Neptuno.
En el relato de Arthur C. Clarke 'Colisión en el amanecer' se describe una catástrofe que cambió la inclinación del eje de un planeta, un escenario similar al que pudo ocurrir con Urano.