Al tratar tumores grandes, un haz de radiación continuo puede dañar los tejidos sanos circundantes. Los médicos idearon dividir el haz en múltiples chorros finos, como el agua de una regadera con agujeros pequeños. Este método se denomina radioterapia espacialmente fraccionada, o terapia GRID.
Para aplicar la terapia GRID, es necesario calcular con precisión cómo atravesarán los haces el cuerpo del paciente. Para ello se utilizan programas informáticos especiales: sistemas de planificación del tratamiento. Los autores del trabajo fueron los primeros en configurar un sistema llamado RayStation para trabajar con la terapia GRID. Utilizaron una placa de plomo con agujeros, un bloque GRID, que se coloca delante del paciente y convierte el haz continuo en una rejilla de haces finos.
La precisión se verificó con detectores especiales que miden la dosis en diferentes puntos. Además, los científicos desarrollaron una forma de estandarizar la configuración del bloque GRID en RayStation para que otras clínicas puedan repetir el método sin largos experimentos. Este es un paso hacia que el tratamiento de tumores grandes sea más seguro y predecible.
La terapia GRID apareció hace más de un siglo, pero solo ahora se está integrando en los sistemas modernos de planificación informática de la radiación.