En 1994 y 1995, en el acelerador LEP se hacían colisionar electrones y positrones para producir bosones Z, que se desintegraban inmediatamente en cascadas de partículas. El detector DELPHI registró esos eventos y, décadas después, en esos datos se ha encontrado un nuevo patrón: la carga eléctrica en los chorros de partículas no se distribuye al azar, sino que sigue una sencilla sinusoide.
Si se observa el ángulo de emisión de las partículas respecto al eje de la colisión, el flujo de carga varía como sin(2θ). Este patrón surge porque el bosón Z interactúa de manera distinta con las partículas zurdas y diestras, una propiedad de la interacción débil que rompe la simetría especular. Antes este efecto no se había distinguido en el flujo de carga, pero ahora es visible directamente en los datos.
La medición demuestra que ese flujo de carga puede extraerse de forma fiable del experimento, teniendo en cuenta cuidadosamente las distorsiones del detector. Esto abre el camino a nuevas comprobaciones del modelo estándar: si en las desintegraciones del bosón Z hay rastros de partículas desconocidas, podrían manifestarse precisamente en correlaciones tan sutiles.
Los datos que analizaron los autores se registraron en el siglo pasado, pero siguen siendo útiles: el acelerador LEP fue desmantelado hace tiempo, y su archivo continúa produciendo nuevos resultados.