En Líbano, un país donde 15 años de guerra civil y el colapso económico han dejado huellas profundas, las personas mayores envejecen en condiciones que no aparecen en ningún manual de gerontología. Aquí la memoria y el pensamiento casi no se han estudiado: no existía un instrumento que los midiera con la misma fiabilidad que en Europa o Estados Unidos. Unos investigadores de la Universidad Americana de Beirut tomaron la batería internacional HCAP (un conjunto de pruebas para evaluar la memoria, el lenguaje y la atención) y la adaptaron por primera vez a una población arabófona.
Los científicos tradujeron las pruebas al dialecto libanés, sustituyeron las letras de la fluidez verbal por equivalentes árabes y permitieron nombrar puntos de referencia en lugar de direcciones. 3027 personas mayores de 60 años de Beirut y del valle de la Becá completaron una batería de 30 a 45 minutos repartida en cinco dominios: orientación, memoria, lenguaje, habilidades visoespaciales y funciones ejecutivas. Después, los datos se examinaron mediante un análisis factorial confirmatorio para determinar si las pruebas medían de verdad el nivel cognitivo general y sus cinco componentes.
El modelo mostró un buen ajuste a los datos: la memoria y las funciones ejecutivas fueron las que mejor funcionaron. La puntuación cognitiva global disminuía con la edad (correlación de -0.41) y aumentaba con la educación (más de 0.5). Las mujeres con baja escolaridad obtenían menos puntos que los hombres, pero con educación superior la diferencia desaparecía. Las personas con mala salud autopercibida y quejas de memoria también mostraban peores resultados. La consistencia interna de las pruebas fue alta (alfa de Cronbach de 0.79 a 0.90).
Antes, en el mundo árabe solo había tres pruebas validadas, y ninguna servía para estudios a gran escala. La nueva batería abre el camino al estudio de factores de riesgo singulares, como la guerra y el estrés económico. El siguiente paso es crear puntuaciones normativas para la población libanesa y clasificar el deterioro cognitivo leve y la demencia. Los seguimientos longitudinales de los mismos participantes permitirán separar el envejecimiento de los efectos generacionales.
La brújula que al principio señalaba un norte desconocido ya está calibrada. Los médicos e investigadores libaneses pueden usarla en clínicas y proyectos científicos, y los países árabes vecinos, adaptarla a sus propios dialectos. Así, de un solo estudio nace una red regional de datos que ayudará a entender cómo envejece el cerebro en condiciones donde el reloj no mide el tiempo, sino que lo da.
En Líbano no hay direcciones estandarizadas, así que la pregunta «¿Dónde está usted?» hubo que reformularla: los participantes podían nombrar el punto de referencia más cercano, por ejemplo una mezquita o un mercado. La analogía del reloj que «mide el tiempo» no funcionó, porque en el contexto local el reloj «da la hora».
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.