
La teoría de nudos surgió en el siglo XIX, cuando el físico Lord Kelvin propuso que los átomos eran nudos de vórtice en el éter. El matemático Peter Guthrie Tait comenzó a elaborar tablas de nudos. Más tarde, Henri Poincaré dio una definición topológica rigurosa sobre la que se construye la ciencia moderna.
Para distinguir un nudo de otro, se inventan invariantes: características que no cambian al doblar. Por ejemplo, el número mínimo de cruces: el trébol tiene tres, el ocho tiene cuatro. Un invariante es como un número de pasaporte único del nudo.
No articles yet