
A finales de los años 1940, Schwinger, Tomonaga y Feynman resolvieron el problema de los infinitos en la electrodinámica cuántica. Su método permitió calcular las propiedades del electrón con una precisión sin precedentes. Más tarde, 't Hooft y Veltman demostraron que la renormalización también funciona para teorías más complejas, consolidando el éxito del Modelo Estándar.
Un electrón, como un viajero en la niebla, está rodeado de una nube de fotones y pares virtuales. La carga «desnuda» del electrón es infinita, pero la niebla la apantalla. Al medir la carga a cierta distancia, vemos la suma: carga más el efecto de la niebla. La renormalización redefine la carga para que esa suma sea finita e igual al valor experimental. Es como calibrar una balanza que pone a cero el recipiente.
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