El espectro de electrones cósmicos es como las huellas dactilares en la escena del crimen. Las partículas que llegan del espacio llevan en sus energías las marcas de quienes las crearon. Antes, los instrumentos veían esta marca borrosa, pero recientemente ha aparecido una imagen nítida: un espectro de alta precisión medido por el instrumento ATIC con una resolución de alrededor del 3%. Y en él han aparecido líneas inesperadas: tres picos y tres valles.
Esta estructura fina del espectro es una prueba decisiva. No puede explicarse por la materia oscura, pero surge de manera natural de varios púlsares cercanos. Si otros experimentos confirman esta estructura, el enigma del exceso de positrones se resolverá a favor de los púlsares.
El instrumento ATIC voló en globo alrededor del Polo Sur tres veces, y en dos de los vuelos (ATIC-2 y ATIC-4) la estructura fina del espectro de electrones se reprodujo con precisión hasta en los detalles, a pesar de las diferentes condiciones.