Cuando una gota de líquido viscoelástico con alta elasticidad cae sobre una superficie superhidrofóbica, no solo rebota, sino que del punto de impacto se estira una cola filamentosa que luego se infla en una bolita y, finalmente, se separa por completo de la superficie. Los científicos demostraron que este efecto se debe a la penetración del líquido en las microirregularidades de la superficie durante el impacto. Controlando la rugosidad y la mojabilidad, se puede controlar la formación de estos «hilos». El estiramiento de la cola obedece principalmente a la inercia y la gravedad, y la alta elasticidad evita que se rompa, permitiendo que la gota rebote por completo.
Una gota de agua con polímeros elásticos añadidos cae sobre una superficie que repele el agua tan bien como una hoja de loto. Al impactar, el líquido se comprime en las cavidades microscópicas, estirando una cola fina, como una banda elástica tensada. Luego, la elasticidad hace que la cola se contraiga, pero la inercia y la gravedad, descritas por Newton, la estiran aún más. Finalmente, la punta de la cola se infla en una bolita y toda la gota rebota por completo, como una banda elástica soltada. Este proceso fue grabado con fotometría, una técnica ultrasensible que captura los más mínimos cambios de luz.
Al cambiar el relieve de la superficie —el tamaño de sus protuberancias y cavidades— se puede controlar la forma de la cola y el rebote. La paradoja es que precisamente estas irregularidades, que deberían retener el líquido, lo hacen rebotar. Este descubrimiento será útil para cristales autolimpiables, ropa hidrofóbica e impresión por chorro de tinta de precisión: las gotas de tinta llegarán exactamente al blanco.
🎯 La hoja de loto se mantiene seca gracias a microscópicas protuberancias con una capa cerosa: este es el efecto loto. Los científicos copian estas estructuras para crear recubrimientos superhidrofóbicos.
🎬 La gota elástica recuerda al metal líquido T-1000 de «Terminator 2»: también es capaz de cambiar de forma y recuperarse sin romperse.