Cada año, miles de millones de personas esperan las lluvias monzónicas para sembrar arroz y llenar los ríos. Pero predecir cómo será la temporada de lluvias es muy complicado: demasiados factores afectan el clima. Los científicos hallaron una nueva vía: unieron 6242 puntos en el mapa donde cada día se medía la temperatura del aire, y así obtuvieron una enorme telaraña.
En esa telaraña, unos puntos varían de manera similar y otros de manera opuesta. Si el punto A se calienta, el punto B puede enfriarse un mes después. Estas conexiones se llaman teleconexiones. Resultó que algunos puntos "sienten" especialmente bien las lluvias futuras en regiones lejanas: el Amazonas, la isla de Hainan, África (Sahel) e India. Con sus señales se pueden predecir las precipitaciones con 4 a 10 meses de antelación.
¿Cómo funciona? Por ejemplo, las lluvias en el Amazonas están influidas por las ondas de Rossby, que son grandes ondas en la atmósfera que transportan energía. Las lluvias en India dependen del monzón de Asia oriental, y las de Hainan, de El Niño, la corriente cálida del océano. Antes se conocían estas relaciones por separado; ahora se han unido en una sola red que a la vez predice y explica.
El beneficio práctico es enorme: los agricultores podrán decidir con tiempo qué sembrar, y las autoridades, prepararse para inundaciones o sequías. La telaraña atmosférica ha dejado de ser un misterio, y ahora se puede leer en ella la lluvia futura.
Para el Sahel, la ventana óptima de entrenamiento fue de solo 11 años, mientras que para Hainan fue de 40 años. Esto refleja la distinta velocidad a la que cambian las conexiones climáticas en diferentes regiones.