Dos músicos tocan un dúo, pero cada uno solo escucha su propia parte. La atmósfera y el océano en un modelo climático se parecen a ese dúo: intercambian calor y humedad cada pocas horas. El nuevo modelo SamudrACE ha logrado por primera vez que toquen juntos durante siglos sin desafinarse.
Los científicos tomaron dos redes neuronales ya existentes: una imita la atmósfera y la otra el océano. Cada una se entrenó por separado con 155 años de simulación de un modelo climático. Luego las conectaron mediante un intercambio sencillo: cada 6 horas la atmósfera transmite al océano flujos de calor, humedad y tensión del viento, y el océano los promedia durante 5 días y devuelve la temperatura de la superficie y la concentración de hielo. Tras la conexión, el modelo se afinó para que ambas partes se acostumbraran la una a la otra.
El resultado principal es que el modelo reproduce El Niño, la corriente cálida del Pacífico que influye en el clima de todo el planeta. Antes ningún modelo acoplado de redes neuronales había logrado este fenómeno, porque solo surge de la interacción entre atmósfera y océano. Ahora que el dúo toca en armonía, los científicos pueden poner a prueba hipótesis sobre el clima rápidamente y preparar el modelo para escenarios con aumento de dióxido de carbono.
El modelo se llama SamudrACE, una combinación de Samudra (palabra sánscrita que significa océano) y ACE (Ai2 Climate Emulator). En una sola tarjeta gráfica reproduce el clima más rápido de lo que pasa el tiempo real: por cada segundo de tiempo de computadora pasan 6,4 días modelados.
La idea de un simulador climático rápido que permita asomarse al futuro de la Tierra resuena con la novela de Kim Stanley Robinson 'El Ministerio del Futuro', donde los modelos climáticos se convierten en herramienta de decisiones políticas. SamudrACE aún no predice el futuro, pero hace que esos experimentos sean prácticamente accesibles.