El clima de EE. UU. no es una línea recta, sino una orquesta sin director. Cada instrumento toca su parte y juntos crean un patrón de años cálidos y fríos, húmedos y secos. El científico Thomas Xiao tomó 130 años de registros meteorológicos (temperatura, precipitaciones y sequías) y los descompuso en notas individuales, como un músico que analiza una melodía.
Pero la orquesta no siempre toca igual. A veces la música cambia bruscamente, como en la década de 1930, cuando llegó la tormenta de polvo, o en 1976–1977, cuando el océano alteró su ritmo. Si se escuchan estas notas, se puede predecir el clima con más precisión con meses de antelación y prepararse para las sequías. Así, los agricultores y las autoridades del agua podrán planificar mejor su trabajo.
El pico del espectro de precipitaciones en la frecuencia de 3 ciclos por año significa que las oscilaciones más fuertes de precipitación en EE. UU. ocurren con un período de aproximadamente 4 meses, y no una vez al año, como cabría esperar. Esto se debe a que el ciclo estacional ya se eliminó al calcular las anomalías, y quedan modos más rápidos, por ejemplo los asociados a procesos intraestacionales.
La idea de predecir el clima mediante ritmos ocultos resuena con la «Fundación» de Isaac Asimov, donde la psicohistoria de Hari Seldon revela patrones cíclicos en la historia humana. En ambos casos, el futuro no es lineal, sino que está sujeto a la superposición de ondas de diferentes longitudes, y la tarea consiste en extraer esas ondas del ruido.