Océano cálido, pero pocos huracanes: la temporada 2025 como una orquesta sin director ✛

Original: "A retrospective on the 2025 Atlantic hurricane season"
· Charles W. Powell
arXiv:2511.23458 · 2025-11-28 · CC BY 4.0 · 2 min
El Atlántico estuvo más caliente que nunca, pero los huracanes aparecieron en ráfagas potentes y aisladas, no como un flujo constante de tormentas.

La orquesta está reunida, los instrumentos afinados, pero casi no hay música: así se vio la temporada de huracanes de 2025 en el Atlántico. El océano fue el quinto más cálido registrado, y una La Niña débil suele añadir fuerza a las tormentas. Pero en lugar de un concierto continuo, hubo acordes aislados y ensordecedores: tres huracanes de categoría cinco, separados por silencios.

¿Por qué calló la orquesta? No había director. El papel de director para los ciclones tropicales lo desempeñan varias ondas atmosféricas, y en 2025 rara vez entraron en el momento adecuado. El monzón de África occidental, que suele aportar los "esbozos" de los huracanes, resultó débil. El ciclón de la troposfera superior (un vórtice frío a unos 12 kilómetros de altitud) se cernía sobre el Atlántico y cortaba las cimas de las tormentas incipientes, como tijeras que podan brotes.

Las ondas de Kelvin, ondas atmosféricas rápidas que cruzan los trópicos cada pocas semanas, en 2025 solo apoyaron al 74% de las ondas africanas. Normalmente ese porcentaje es mayor, y ese apoyo es lo que convierte una perturbación débil en huracán.

La oscilación de Madden-Julian (otra gran onda de convección que da la vuelta a la Tierra en 30-60 días) también rara vez estuvo en fase favorable: solo 25 días en toda la temporada, el segundo mínimo desde 1991. Por eso las ondas del este africanas, perturbaciones atmosféricas que nacen sobre África y cruzan el océano, fueron más débiles de lo habitual. De ellas, solo unas pocas maduraron hasta convertirse en huracanes de pleno derecho.

La energía acumulada de los ciclones fue de 132,5 unidades, casi lo normal. Pero el 85% de esa energía se concentró en solo cuatro tormentas. La distribución de la energía por días tuvo una curtosis de aproximadamente 13, es decir, fue extremadamente desigual: ráfagas escasas sobre un fondo de calma.

Antes se pensaba que un océano cálido y un El Niño débil casi garantizaban una temporada activa. Ahora se ve que los actores menos visibles se vuelven decisivos: el monzón, el ciclón de la troposfera superior y las ondas intraestacionales. Esta es la primera prueba con datos reales de la hipótesis de que las ondas de Kelvin pueden "empujar" a las ondas africanas para que se conviertan en huracanes.

La música, aun así, sonó: el huracán Melissa registró una ráfaga de 252 millas por hora (405 km/h) según datos de una sonda de caída, un nuevo récord mundial. Una orquesta sin director es capaz de notas atronadoras; solo que son escasas. La temporada de 2025 mostró que el número total de huracanes puede disminuir, pero cuando llegan, golpean con más fuerza.

En el huracán Melissa se registró una ráfaga de viento de 252 millas por hora (405 km/h) según datos de una sonda de caída, un nuevo récord mundial para la medición de ráfagas dentro de un ciclón tropical.

Científicos
Ludwig BoltzmannHenri PoincaréJohn von NeumannJosiah Willard Gibbs
Conceptos
La Niña El Niño seasonal cycle Atlantic multidecadal oscillation tropical cyclone tropospheric biennial oscillation interannual variability Niño 3.4 ENSO North Equatorial Countercurrent ocean-atmosphere coupling NOAA CPC Bjerknes feedback clima spring predictability barrier seasonal forcing Walker circulation monsoon marine heatwave corriente oceánica