Temporada de huracanes 2025: por qué el océano estaba cálido y hubo pocas tormentas ✛

Original: "A retrospective on the 2025 Atlantic hurricane season"
· Charles W. Powell
arXiv:2511.23458 · 2025-11-28 · CC BY 4.0 · 4 min
El Atlántico registró temperaturas récord, pero la actividad de huracanes no fue récord: la temporada resultó irregular, con largas pausas y estallidos poco frecuentes pero intensos.

Contexto

La temporada de huracanes en el Atlántico suele estar controlada por El Niño y la temperatura del océano. En 2025, ambos factores fueron débiles o favorables, pero la actividad resultó sorprendentemente moderada. El trabajo se sitúa al margen de los estudios vecinos: en el archivo cercano hay trabajos sobre los vaivenes climáticos de Marte, los ritmos de marea del Sol y la bomba de calor de Encélado, pero ninguno trata sobre los ciclones tropicales terrestres. Esto hace que el análisis de la temporada 2025 sea aislado, pero valioso como prueba de las conexiones teóricas entre las ondas y la ciclogénesis.

Métodos

El autor utilizó datos del reanálisis ERA5, temperaturas satelitales OISST y trayectorias de huracanes HURDAT2. Las ondas del este africanas se extrajeron con un filtro de paso de banda de la vorticidad relativa a 700 hPa con períodos de 2 a 6 días. Las ondas de Kelvin se filtraron mediante anomalías de radiación de onda larga saliente, y las fases de la oscilación de Madden-Julian mediante el índice RMM. Para cada tormenta se rastreó si estaba bajo la influencia de las ondas varios días antes de su máxima intensificación.

Resultados

La temporada produjo 13 tormentas con nombre, de las cuales 5 fueron huracanes y 4 huracanes mayores. La energía ciclónica acumulada (ACE) total fue de 132,5 unidades, cerca de lo normal, pero el 85% de esa energía se concentró en solo cuatro tormentas. La distribución de la energía diaria tuvo una curtosis de aproximadamente 13, la segunda más alta del período moderno de observaciones. Tres huracanes alcanzaron la categoría cinco, lo que no ocurría desde 2005. Hubo tantas ondas del este africanas como de costumbre, pero fueron más débiles que el promedio durante los períodos de calma. El 74% de las ondas experimentaron la influencia de las ondas de Kelvin, lo que coincide con la climatología.

Implicaciones

A diferencia de los trabajos vecinos, que construyen modelos o buscan patrones generales, aquí se realiza un análisis detallado de una sola temporada, con énfasis en la rara combinación de factores. Esta es la primera verificación con datos reales de la hipótesis de que las ondas de Kelvin pueden 'empujar' a las ondas africanas a convertirse en huracanes. El trabajo muestra que, con un El Niño débil y un océano cálido, los actores menos visibles se vuelven decisivos: el monzón, el ciclón de la troposfera superior y las ondas intraestacionales.

Desarrollo futuro

El tema podría evolucionar hacia la predicción de las propias ondas de Kelvin y de la oscilación de Madden-Julian, así como su interacción con el monzón. Queda abierta la cuestión de si estos mecanismos serán más importantes en un clima futuro con una atmósfera más estable. Otra dirección es el estudio de la intensificación rápida de los huracanes, que en 2025 se manifestó varias veces y posiblemente esté aumentando.

Impacto

Los resultados son útiles para los pronósticos estacionales de huracanes y para comprender cómo el cambio climático está alterando el carácter de los ciclones tropicales. También son importantes para la industria de seguros y los servicios de alerta, que deben tener en cuenta el aumento de la proporción de tormentas potentes pero poco frecuentes.

Próximos pasos

El siguiente paso podría ser un análisis sistemático de todas las temporadas desde 1991 para examinar la relación entre las ondas de Kelvin y la fuerza de las ondas africanas. También sería útil comprobar hasta qué punto los modelos reproducen los períodos de calma observados en 2025.

Problemas abiertos clave

El trabajo aborda el problema no resuelto de la previsibilidad de la variabilidad intraestacional de los ciclones tropicales. Hasta ahora no está claro por qué en algunos años las ondas de Kelvin influyen activamente en la ciclogénesis y en otros no, y cómo se relaciona esto con el monzón y el ciclón de la troposfera superior.

La mirada de la máquina del conocimiento

Esta sección está dirigida al autor del trabajo y a sus colegas. Los trabajos vecinos los encontró la búsqueda por significado en nuestro archivo, no por coincidencia de palabras. No evaluamos: mostramos el campo alrededor.

Qué hace el trabajo

El autor analizó la temporada de huracanes de 2025 en el Atlántico utilizando datos de ERA5, OISST y HURDAT2. Distinguió las ondas del este africanas mediante un filtro de paso de banda de vorticidad, las ondas de Kelvin a partir de las anomalías de OLR, las fases de la MJO según el índice RMM, y para cada tormenta rastreó la influencia de las ondas antes de su intensificación. La temporada produjo 13 tormentas, 5 huracanes, 4 de gran intensidad, un ACE de 132.5, con un exceso de energía diaria de aproximadamente 13 y tres huracanes de categoría 5; el 74% de las ondas experimentaron la influencia de las ondas de Kelvin.

Dónde está su fuerza

Análisis detallado de una temporada con una combinación poco común de factores, que por primera vez pone a prueba con datos reales la hipótesis sobre el papel de las ondas de Kelvin en la intensificación de las ondas africanas. Muestra que, con un El Niño débil y un océano cálido, el monzón, el ciclón de la troposfera superior y las ondas intraestacionales se vuelven decisivos.

Hacia dónde puede avanzar

  • Podría ser interesante observar cómo las ondas intraestacionales interactúan con modos climáticos más lentos, de manera similar a como en el análisis de los vaivenes climáticos de Marte se consideran las oscilaciones de largo período. Esto ayudaría a situar la temporada de 2025 en un contexto más amplio de variabilidad.se apoya en: El balancín climático del antiguo Marte arXiv:2601.07159v2
  • Existe un trabajo cercano sobre los ritmos de marea del Sol, donde se analizan los efectos periódicos sobre el sistema. Sería curioso comprobar si las fases de la MJO o las ondas de Kelvin están moduladas por algún ritmo externo, lo que podría explicar la rara combinación de factores en 2025.se apoya en: Los ritmos de marea del Sol arXiv:2602.11227
  • En el archivo hay una investigación sobre la cinta transportadora oceánica al borde, que examina la sensibilidad de la circulación a gran escala a las perturbaciones. Se podría comparar cómo las anomalías del ciclón de la troposfera superior en 2025 se relacionan con cambios en la circulación oceánica y evaluar la probabilidad de que tales coincidencias ocurran en el futuro.se apoya en: La cinta transportadora oceánica al borde del abismo arXiv:2606.08623

Vale la pena probar

  • Examinar con qué frecuencia surgen en los datos históricos configuraciones similares a las de 2025, mediante la agrupación de fases de la MJO, ondas de Kelvin e índices de monzón.
  • Evaluar si la inclusión del índice del ciclón de la troposfera superior añade poder predictivo a los pronósticos estacionales de huracanes.
  • Comparar la sensibilidad de las ondas africanas a las ondas de Kelvin en diferentes fases de la MJO mediante un análisis compuesto.

Por qué puede importar

Este tipo de análisis de temporadas individuales ayuda a calibrar las expectativas de los modelos climáticos y a identificar procesos clave que podrían volverse más importantes bajo el cambio climático.

En el huracán Melissa se registró una ráfaga de viento de 252 millas por hora (405 km/h) según datos de una sonda de caída, lo que constituye un nuevo récord mundial para la medición de ráfagas dentro de un ciclón tropical.

Cifras clave

  • Energía ciclónica acumulada (ACE): 132,5 unidades
  • Proporción de energía de cuatro tormentas: 85%
  • Curtosis de la distribución de energía diaria: aproximadamente 13
  • Número de días con fase favorable de MJO: 25 (segundo mínimo desde 1991)
  • Anomalía de la temperatura superficial del mar en MDR: +0,47°C
Científicos
Ludwig BoltzmannHenri PoincaréJohn von NeumannJosiah Willard Gibbs
Conceptos
La Niña El Niño seasonal cycle Atlantic multidecadal oscillation tropical cyclone tropospheric biennial oscillation interannual variability Niño 3.4 ENSO North Equatorial Countercurrent ocean-atmosphere coupling NOAA CPC Bjerknes feedback clima spring predictability barrier seasonal forcing Walker circulation monsoon marine heatwave corriente oceánica