Se ha investigado la posibilidad de alcanzar el tercer objeto interestelar 3I/ATLAS mediante la maniobra solar de Oberth (SOM) y propulsión química. La simulación de trayectorias interplanetarias óptimas mostró que, entre los lanzamientos en 2031–2037, el año 2035 es el más eficiente. El escenario de referencia supone un SOM a una distancia de 3,2 radios solares, con intercepción del objetivo en 35–50 años. La masa máxima de la nave es de unos 500 kg. El impulso necesario puede ser proporcionado por dos o tres aceleradores de combustible sólido o por la nave reutilizable Starship Block 3 tras repostar en órbita terrestre baja. Parte de la carga útil debe dedicarse inevitablemente a la protección térmica frente a la alta radiación solar en el perihelio.
Cuando giramos una honda, hacemos girar la piedra. Su velocidad aumenta y, si soltamos el proyectil en el punto más bajo, llegará más lejos. En el espacio, la gravedad del Sol actúa como la correa: la sonda se lanza hacia la estrella lo más cerca posible, y en el instante de máxima velocidad, un breve impulso del motor — como un tirón de la mano — le proporciona una enorme aceleración.
Esta maniobra permitirá alcanzar el objeto interestelar 3I/ATLAS que se aleja. Para que funcione, la sonda debe pasar a solo 3,2 radios del centro del Sol, casi a través de su corona ardiente. En ese punto, el calor es miles de veces más intenso que en la Tierra; solo un potente escudo térmico protegerá a la nave de la destrucción. Si logramos lanzarla en 2035, en 35-50 años tendremos por primera vez imágenes y muestras de materia de otro sistema planetario.
🎯 La distancia más cercana al Sol será de 2,2 millones de km. Eso es seis veces más lejos que la Luna, pero el calor allí es miles de veces más intenso que en la órbita terrestre.
🎬 Arthur C. Clarke en «El viento solar» envió yates hacia el Sol por un premio, y ahora convertimos la propia estrella en una honda de fuego para la persecución.