Imagina que quieres alcanzar un tren que se aleja a toda velocidad, pero si primero te impulsas pasando muy cerca del Sol, tu velocidad aumentaría drásticamente. Esa es precisamente la astucia —la maniobra solar de Oberth— que los científicos han calculado para volar hacia el objeto 3I/ATLAS. La misión es posible con un lanzamiento en 2035, pero tardará entre 35 y 50 años. Curiosamente, ¿qué más podríamos alcanzar así en el espacio interestelar?
Cuando giramos una honda, hacemos girar la piedra. Su velocidad aumenta y, si soltamos el proyectil en el punto más bajo, llegará más lejos. En el espacio, la gravedad del Sol actúa como la correa: la sonda se lanza hacia la estrella lo más cerca posible, y en el instante de máxima velocidad, un breve impulso del motor — como un tirón de la mano — le proporciona una enorme aceleración.
Esta maniobra permitirá alcanzar el objeto interestelar 3I/ATLAS que se aleja. Para que funcione, la sonda debe pasar a solo 3,2 radios del centro del Sol, casi a través de su corona ardiente. En ese punto, el calor es miles de veces más intenso que en la Tierra; solo un potente escudo térmico protegerá a la nave de la destrucción. Si logramos lanzarla en 2035, en 35-50 años tendremos por primera vez imágenes y muestras de materia de otro sistema planetario.
🎯 La distancia más cercana al Sol será de 2,2 millones de km. Eso es seis veces más lejos que la Luna, pero el calor allí es miles de veces más intenso que en la órbita terrestre.
🎬 Arthur C. Clarke en «El viento solar» envió yates hacia el Sol por un premio, y ahora convertimos la propia estrella en una honda de fuego para la persecución.