La órbita de un planeta es su camino alrededor de la estrella. Si el camino es perfectamente circular, el planeta se encuentra siempre a la misma distancia de su sol. Pero muchos planetas tienen órbitas ligeramente alargadas, como una pista de atletismo. Los astrónomos han estudiado cientos de planetas gigantes alrededor de otras estrellas y han encontrado un patrón curioso.
Los planetas más masivos — aquellos que pesan varias veces más que Júpiter — suelen moverse en órbitas ligeramente alargadas. La excentricidad se mide con un número de 0 a 1: cero es un círculo, uno es un óvalo muy alargado. En estos pesos pesados, la excentricidad suele ser de alrededor de 0,3. Es como si un corredor en el estadio no corriera en círculo, sino en un óvalo ligeramente achatado.
¿De dónde viene esta excentricidad? Parece que en su juventud estos planetas vivieron eventos violentos. Posiblemente colisionaron con otros cuerpos grandes, como ocurrió durante la formación de nuestra Luna, cuando un objeto del tamaño de Marte impactó contra la joven Tierra. Estos impactos pudieron "estirar" ligeramente las órbitas de los planetas gigantes.
Este descubrimiento ayuda a entender cómo nacen y evolucionan los sistemas planetarios. Si una estrella tiene un planeta masivo en una órbita ligeramente alargada, podría ser la huella de un antiguo accidente cósmico. Así, al estudiar las órbitas, leemos la historia de mundos lejanos.
La excentricidad de la órbita de la Tierra es de solo 0,017, casi un círculo perfecto. La de Plutón es de 0,25, por lo que a veces Plutón se acerca más al Sol que Neptuno.