La gigante roja en la constelación del Cisne se ha hinchado tanto que sus capas externas fluyen hacia su vecina pequeña pero pesada: una enana blanca. El gas gira alrededor de la enana como el agua en un desagüe y cae sobre ella. Pero en CH Cygni ese flujo no es tranquilo: cada 682.5 segundos la emisión de rayos X se enciende y se apaga. Es como un faro que gira y emite su haz.
Ese ritmo delata el campo magnético de la enana blanca. Las líneas de fuerza magnética atrapan el gas que cae y lo dirigen hacia los polos, donde se calienta y brilla intensamente en rayos X. Mientras la enana gira, los polos apuntan hacia nosotros alternativamente; de ahí las pulsaciones. Antes se sospechaba que CH Cygni tenía campo magnético, pero no había pruebas directas. Ahora las hay.
Este descubrimiento ayuda a entender cómo viven y mueren estas parejas. El campo magnético puede funcionar como una hélice: desvía parte del gas, impidiendo que caiga sobre la enana, y a la vez acelera los chorros que expulsa el sistema. Quizá ese mecanismo explica por qué CH Cygni a veces se aviva y a veces se apaga. Y en un futuro lejano, cuando la enana blanca acumule demasiada materia, podría estallar como supernova de tipo Ia.
El campo magnético de la enana blanca en CH Cygni es miles de veces más fuerte que el de un imán de nevera común, y es lo que hace que el gas caiga solo sobre los polos, como si la estrella llevara unos 'gorros' de rayos X.
En la novela de Arthur C. Clarke 'Cita con Rama', los protagonistas estudian un objeto misterioso con una periodicidad de señales inusual, algo parecido a la enana blanca pulsante de esta noticia.