Planetas que orbitan estrellas enanas rojas, a menudo con periodos orbitales cortos.Las estrellas enanas rojas son las más comunes de la galaxia, y sus planetas son objetivos prioritarios en la búsqueda de exoplanetas. Estos planetas suelen orbitar muy cerca de sus tenues y frías estrellas progenitoras, lo que da lugar a periodos orbitales cortos, de días o incluso horas. Dado que la zona habitable alrededor de una enana roja está tan próxima, los planetas que se encuentran en ella suelen estar acoplados por mareas, con un hemisferio orientado permanentemente hacia la estrella y el otro sumido en la oscuridad eterna. Esto genera contrastes térmicos extremos y patrones únicos de circulación atmosférica.
El primer exoplaneta confirmado alrededor de una enana roja, Gliese 876 b, fue descubierto en 1998 por un equipo dirigido por Geoffrey Marcy y Paul Butler. Desde entonces, sondeos como MEarth y TRAPPIST han revelado muchos más, incluido el famoso sistema TRAPPIST-1, con siete planetas de tamaño similar al de la Tierra.
Las enanas rojas son pequeñas y tenues, por lo que su atracción gravitatoria es más débil que la de estrellas similares al Sol, lo que permite que los planetas orbiten muy cerca sin ser destruidos. La órbita cercana implica que el año del planeta es corto, y las fuerzas de marea de la estrella pueden provocar un calentamiento interno significativo, un proceso denominado disipación de mareas. Este calentamiento puede fundir el interior planetario, impulsar actividad volcánica e incluso mantener océanos subsuperficiales, como sugieren algunos de los modelos de exoplanetas más intrigantes.
Los planetas alrededor de enanas rojas son los objetivos principales de próximas misiones como el Telescopio Espacial James Webb, que analizará sus atmósferas en busca de biofirmas; además, se estudian para comprender el calentamiento por mareas y la dinámica orbital en entornos extremos.
Debido a que las enanas rojas son tan tenues, un planeta en su zona habitable vería su estrella como un gran disco rojo brillante en el cielo, y el planeta estaría en un crepúsculo perpetuo en su lado diurno.


























