En el centro de la galaxia Ton S180 hay un agujero negro que de vez en cuando emite destellos en rayos X. Esos destellos son como la luz de una linterna que ilumina un disco giratorio de gas incandescente. Parte de la luz llega directamente a nosotros, pero otra parte primero cae sobre el disco, se refleja y solo entonces alcanza el telescopio. Se produce un eco: primero vemos el destello directo y, un tiempo después, su reflejo.
Con el observatorio espacial XMM-Newton, los astrónomos observaron que la emisión del hierro (que es como una "huella dactilar" en el espectro) llega con un retraso de unos 117 segundos después del destello principal. Si los destellos se vuelven más frecuentes, el retraso disminuye hasta 23 segundos. A partir de estos retrasos se puede calcular la velocidad de rotación del agujero negro. Resultó que no gira muy rápido: aproximadamente el 30–40% de la velocidad máxima posible. La masa del agujero negro es de unos 29 millones de masas solares.
Este método es como escuchar el eco en las montañas, pero en lugar de sonido, se usan rayos X. Permite medir la rotación de los agujeros negros de forma independiente de otros métodos. Si se realizan estas mediciones en muchas galaxias, se puede entender cómo los agujeros negros han crecido y cambiado a lo largo de miles de millones de años.
El retraso de 117 segundos es como si gritaras en las montañas y escucharas el eco después de 2 minutos, pero aquí el "eco" son rayos X reflejados por el gas que cae en el agujero negro.